Las estrategias de venta actuales prometen aprender un idioma en 3 meses. La pregunta es, ¿a qué se está reduciendo la capacidad de hablar un idioma?

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Del idioma express...

Una estrategia de marketing muy generalizada en redes hoy día es la promesa del idioma express, un aprendizaje del idioma super rápido, en apenas tres meses, vendiendo estrategias supuestamente innovadoras creadas por autodenominados coaches de idiomas, (invención cuando no pueden presentarse como profesores) con el objetivo de captar el mayor número posible de clientes. Estos “expertos” se atreven a decir que puedes aprender un idioma en unas semanas. Díos mío, ¿qué he hecho yo estudiando una parte de mi vida filología y además, perder mi tiempo en prepararme para ser profesora? 

Como si un idioma fuera una pequeña cajita donde caben una serie de palabras, frases, y con eso ya pudieras mantener una conversación y resolver cualquier situación en la vida real. 

En esta vida que nos pasamos el tiempo intentando persuadir y vender algo a los demás, captar la atención de otros, o simplemente participar y ser parte de un grupo, dudo mucho que esas propuestas logren el objetivo.

Las preguntas aquí son:

¿A qué exactamente se está reduciendo la capacidad de hablar un idioma, la competencia lingüística de un individuo?

¿Qué conocimiento sobre metodología de la enseñanza y el aprendizaje tienen realmente estas personas que prometen el método definitivo?

¿Se tiene en cuenta que no todos los individuos aprenden igual, es decir, sus características particulares frente al aprendizaje?

Si un profesor debe adaptarse a las particularidades de sus alumnos, es decir, atender a la diversidad, ¿cómo es posible que el método exclusivo que se propone tenga la respuesta para todos por igual?

La verdad es que NO existe un método exclusivo ni excluyente. Ya lo he dicho en varias ocasiones, es una suma de estrategias que deben ser válidas para quien aprende y para cada situación de aprendizaje.

He hablado antes de esto y no voy a repetirme. Pero es que el tema es verdaderamente preocupante. Por diferentes razones.

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Cuando aprendemos un idioma, tenemos que tener presente por qué y para qué hemos tomado esta decisión.

Por ejemplo:

¿Es por un motivo profesional o laboral?

¿Es porque voy a residir en otro país, hablan ese idioma y deseo integrarme?

¿Es simplemente porque me encanta aprender idiomas y deseo aprender otro más?

¿Es porque me encanta viajar disfrutando de una experiencia más auténtica sin ser únicamente un turista más?

¿Es porque me gusta particularmente ese idioma y la cultura asociada al mismo?

¿Es debido a que paso muchas temporadas en el país y deseo interactuar con locales?

Probablemente, es por una suma de razones. Pero dependiendo de la razón, necesitaremos lograr un nivel u otro más avanzado. Y aquí está el aspecto fundamental del tema.

Competencia lingüística

Normalmente los niveles nos ayudan a superar etapas, desde la solución básica de tareas a ser capaces de explicar conceptos más complejos. Pero ser competente en un idioma, adquirir lo que se llama una competencia lingüística, va más allá de estos aspectos.

Por ejemplo, en una empresa donde la persona está contratada para vender un producto, necesitará hablar de sus cualidades o ventajas, y responder a preguntas específicas del producto básicamente. Por supuesto, además de saber mantener conversaciones limitadas al trato de cortesía, atención al cliente, etc., pero probablemente es suficiente.

En un ámbito de trabajo más profesional, donde la persona necesita no solo presentar un producto y ser convincente sobre su valor, sino además negociar y tratar con otros profesionales del sector, el nivel de exigencia es mucho mayor. Porque se puede encontrar también en situaciones de trabajo muy diversas, reuniones, comidas… En este caso, necesita además del dominio del registro estandar, un aprendizaje específico del idioma.

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Antes de adquirir un producto

1. Reflexiona sobre el estilo de aprendizaje adecuado para ti, si no sabes cómo, piensa en cómo aprendes otras cosas fácilmente para que te ayude a entender qué es mejor para ti a la hora de aprender.

2. Ten en cuenta tu experiencia, si ya hablas otros idiomas o eres monolingüe. Para un monolingüe adulto será una tarea más ardua que para un bilingüe o alguien que haya estudiado previamente idiomas aunque no los hable a la perfección.

3. Piensa sobre el tiempo que dedicas a la tarea de aprender, si tienes cierta disciplina o no. Tenerla te ayudará a avanzar siempre.

En el nivel intermedio hay un momento en el que parece que no avanzamos, hasta que sucede tras un tiempo de trabajo.

4. Reflexiona sobre tu propio idioma, en las situaciones informales, charlas con amigos u otros contextos naturales de la vida real, ¿qué grado de complejidad necesitas para sentirte capaz de expresarte con seguridad, sin crear equívocos, y lograr una comunicación efectiva?

Llegados a este punto, ¿cómo podemos decir, partiendo de estos ejemplos, que es posible aprender un idioma en 3 meses? Y da igual el idioma...

Un idioma que tiene su origen hace siglos, que evoluciona según los acontecimientos históricos, económicos y sociales, que es propiedad de una comunidad cultural diversa y dinámica, no cerrada en absoluto en cuanto que es permeable a otras influencias, y que sus usuarios, los hablantes, tienen la capacidad de transformarlo según las necesidades, principalmente socio-culturales, ¿verdaderamente crees que se puede aprender en solo 3 meses de dedicación?

En este punto, yo me pregunto seriamente, ¿de qué estamos hablando?

Toda comunidad lingüística-cultural tiene una dimensión muchísimo más amplia y compleja de la que alcanzamos a imaginar usualmente. Y si no, piensa sobre tu propio idioma e identidad cultural.

Con ello, no te quiero desanimar en absoluto, todo lo contrario, es para que te relajes y disfrutes de las diferentes etapas del camino.