Buscando las palabras

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¿Cuántas veces te ha pasado que estás explicando algo en español o en otro idioma que estás aprendiendo y no encuentras la forma adecuada de expresarlo? No solo es que no encuentras las palabras, las sabes, pero no aciertas a decir la frase que en ese momento necesitas en tu narración durante una conversación. Y, de repente, sientes frustración y empiezas a fustigarte.

¿Cómo es posible si ya tengo un nivel intermedio, incluso un nivel intermedio superior? ¿Estoy perdiendo habilidades o es que no acabo de integrar lo que he aprendido? Ah, esto no se me da bien, piensas.

Nada de eso.  Sonríe y respira. Porque todo es una cuestión de actitud y persistencia.

Hay varios factores a tener en cuenta.

Factores que debemos tener presentes

1. Hay contextos lingüísticos que no hemos vivido antes y nos enfrentamos a ellos por primera vez: intentar explicar una situación compleja que no hemos vivido hasta ahora. Y diréis, ¿y cuál es la diferencia? Ya tengo un nivel suficiente y no debería ser un problema. Bueno, si reflexionas acerca de cómo has aprendido, cuántas veces has vivido la misma situación usando el idioma, y ha existido un proceso de repetición durante tu aprendizaje y en contextos similares, es fácil comprender que cuando te enfrentas a algo nuevo te requiere más tiempo encontrar la manera de hacerlo, puede ser imperfecta pero no te resulta imposible. Te haces entender aunque “sufres” un poco.

2. Si, por ejemplo, tu idioma materno es el inglés y lo comparas con el idioma español, ya sabes perfectamente que son sistemas lingüísticos diferentes, que no solo la gramática es distinta, sino la forma de expresarnos. Sin entrar en estos detalles, porque no es la cuestión ahora, esto es importante para recordar que investigaciones recientes señalan que cada idioma hace que los hablantes perciban la realidad de forma diferente. Es decir, si esto es así, cuando explicamos algo podemos ver que para la misma situación no elegimos frases con la misma estructura gramatical. En una frase, donde un anglohablante pone el foco para explicar algo, probablemente un hispanohablante explica lo mismo dando un giro a la misma, o viceversa. El paso más difícil de hacer, en general, es adoptar la perspectiva cultural de los hablantes del idioma que estás aprendiendo. He aquí la cuestión con la que solemos tropezar.

Investigaciones recientes señalan que cada idioma hace que los hablantes perciban la realidad de forma diferente

3. Hay idiomas que no solo no tienen la misma estructura gramatical sino que ni siquiera existen los mismos tiempos verbales en relación al pasado, presente o futuro, o las dichosas conjugaciones. Esto quiere decir que no podemos traducir algo literalmente, necesariamente tenemos que usar estrategias diferentes. Compara el chino con un idioma europeo… Sin embargo, sí que podemos hacerlo con idiomas que tienen algún tipo de relación. (Por ejemplo, el alemán es una lengua germánica y el español es una lengua romance, pero en el alemán hay influencias latinas y el español tiene su origen en el latín tardío). ¿Y por qué digo esto? Porque es evidente que se trata de hacer otro tipo de ejercicio mental a la hora de explicar algo más complejo en niveles ya superiores. Llega un momento en que es necesario aprender cómo se expresa algo sin necesidad de recurrir al idioma materno y traducir (lo cual es aceptable y lógico en una primera fase de aprendizaje).

4. La base del progreso durante el proceso de aprendizaje es la experiencia. Esto es aplicable a todo. Todos aprendemos con la experiencia, y obviamente, con los idiomas necesitas vivir la experiencia, esto es, buscar la oportunidad de vivir el idioma tantas veces como sea posible, practicar en contextos reales, diferentes y suficientes con el objetivo de llegar a hacerlo tuyo. Si solo te limitas a unas clases y no te sumerges en el idioma y la comunidad lingüístico-cultural, aprenderás tareas específicas, solucionarás situaciones, pero experimentarás frecuentes limitaciones. Por eso, cuando nos enfrentamos a una situación real con hablantes diferentes, tenemos la impresión, en estos casos, de no saber bien cómo "surfear la ola”.

Así que, dicho todo esto, espero que la próxima vez que sientas esas limitaciones, reflexiones acerca de todo esto con el fin de ser más amable o tolerante contigo y plantearte qué hacer al respecto en un plazo de tiempo.