Aprender español: ¿coste o inversión?
Aprender español, como cualquier idioma, supone un coste, de tiempo, y también económico tarde o temprano, independientemente de cómo decidas aprender si vas en serio.
Esto es un punto de vista. Pero si analizamos los beneficios que todo proceso de aprendizaje conlleva, necesariamente tenemos que concluir que se trata de una auténtica inversión. Claro que, cuando el beneficio no es material o tangible, no lo tenemos en cuenta o nos olvidamos de ello. ¿Pero realmente el beneficio no es material, es decir, económico, a largo plazo?
Beneficio económico
Veamos, si yo dedico tiempo a aprender español en este caso, y consigo un nivel óptimo para desenvolverme en el idioma en diferentes contextos, personales y profesionales, este resultado se traduce en algo tangible o material, y económico. Aprender español me puede abrir las puertas de opciones profesionales, tanto de oportunidades laborales como de relaciones ya que puede ampliar mi red de contactos. (No es necesario recordar que el español es uno de los idiomas más hablados en todo el mundo).
Beneficio no tangible
Para las personas que solo buscan integrarse mejor en una comunidad lingüística y cultural, puede ser indirectamente igual, pero también el beneficio obvio está en incrementar tus relaciones sociales. Nunca sabes qué puede llegar a ocurrir en la vida, a lo mejor hasta conoces a tu pareja ideal…
Conclusión: Intenta no enfocarte en la idea de que tu aprendizaje es un coste, sí, obviamente tiene un precio. Pero, primero, ese precio es tu aportación económica a cambio de un servicio profesional. Segundo, se trata de un aprendizaje que te aportará diferentes beneficios a corto, medio y largo plazo. No es un beneficio (en este caso de entretenimiento) efímero como lo puede ser asistir a un concierto o comer en un restaurante (de carácter lúdico) y ante los que no dudamos en sacar la cartera…
Así que cuando dudes si invertir un dinero en aprender o no algo, recuerda hasta qué punto puede ser significativo para ti, qué puede aportarte y de qué manera finalmente podrías incluso recuperar esa inversión. Y lo mejor de todo, cuando contratamos los servicios de otras personas, estamos contribuyendo a mantener un ciclo, una cadena económica, un bienestar social para todos. Quién sabe si esas otras personas que reciben tu dinero, pueden contratar a su vez algún servicio tuyo…